El cabello

Cuando vemos a una mujer por la calle sin cabello pensamos automáticamente en cáncer, o por lo menos lo contemplamos como una posibilidad, y existen razones. El género y la cultura designaron que lo normal (la norma, lo usual, lo frecuente) es que las mujeres usen el cabello largo, así que quien rompe la norma, llama la atención.

Usar el cabello corto por elección, es completamente diferente a llevarlo así como consecuencia del cáncer. Cuando es por elección, la motivación proviene del deseo de un cambio, del que una está consciente que será público, pero cuando es por una necesidad, no existe deseo sino resignación, y tiendes a huir de la mirada ajena.

Esto no quiere decir que ninguna mujer que se corta el cabello por elección no padece vergüenza porque no le gusta el resultado, o que ninguna paciente oncológica no sea capaz de reivindicar o sentir orgullo de su imagen. Nos encontramos ante excepciones de la norma.

Lo más importante es el respeto mutuo, si prefieres ocultarlo con gorritos, pañuelos y pelucas, está bien, si prefieres exponerlo, también lo está. Si algo has aprendido o reforzado en FUCAM, es que todas son únicas y diferentes, y todas las formas de vivir el cáncer son válidas.

En el cáncer, la necesidad de cortar el cabello se debe a que los medicamentos de la quimioterapia matan células buenas que se encuentran en las raíces, provocando su debilitamiento; además también causan sensibilidad y dolor en la piel de todo el cuerpo y en el cuero cabelludo.

Pero el dolor no solamente es físico. Perder el cabello duele, porque el cabello es culturalmente símbolo de salud, de femineidad, y de la propia identidad, pues todas usamos un estilo, color y peinado diferente, con el que no solamente nos sentimos cómodas, sino también comunicamos. Por ejemplo, sobre utilizar el cabello de tu color natural, la gente podría pensar que eres sencilla, que te gusta lo natural o que no eres arriesgada, (y tal vez sólo se deba a que en ese momento no tenías dinero para un cambio de look o que ya pasaste por tantos que prefieres el tuyo), en cambio, si usas un cabello color zanahoria, la gente pensará que eres audaz, que te gusta la moda o que estás loca (y tal vez se deba a que quisiste experimentar o tus amigas te obligaron y ya no hay vuelta atrás). Las interpretaciones siempre estarán ahí, y las cosas no necesariamente son como los otros las miran, todo depende de las circunstancias.

Tu circunstancia actual es la de una persona que se encuentra en una fase difícil del tratamiento, que tiene efectos temporales en beneficio de tu salud.

Tu cabello no dejará de ser un símbolo, pero tu cabello no eres tú. Eres más.