La Radioterapia

Sabemos que la palabra radiación puede ser inquietante, precisamente porque no tenemos una clara idea sobre lo que es, sin embargo la asociamos con peligro debido a que alguna vez escuchamos noticias y acontecimientos históricos sobre desastres y accidentes radioactivos en otras partes del mundo.

Te propongo, que separemos la radiación del desastre. La radiación es un fenómeno físico como la luz y el calor que están presentes en el ambiente cotidiano, no es buena ni es mala. Su uso médico ha sido estudiado cuidadosamente para que su aplicación sea óptima en un tratamiento médico.

En el cáncer de mama, la radioterapia se aplica en la zona de tu o tus mamas y en algunos casos se aplica también en axila y parte del cuello, y es utilizada para destruir células tumorales que pudiesen quedar vivas durante otras fases del tratamiento. Pero debes saber que no todas las pacientes la tienen indicada, eso depende de cada caso.

La radioterapia es administra a pacientes de FUCAM en promedio durante 15 días consecutivos de lunes a viernes, pueden ser menos sesiones según el tipo del tratamiento, y a diferencia de la quimioterapia, su aplicación es local, y por lo tanto sus efectos secundarios también.

Es normal sentir fatiga, cansancio,  inflamación del esófago y úlceras en la boca, por lo que es importante que evites el consumo de lácteos y alimentos irritantes. Sin embargo, el común denominador, serán los cambios en la piel, en donde puedes sentir dolor, ardor, calor e inflamación, cambia de color hacia tonos oscuros y se reseca. De hecho, tu piel puede lucir y sentirse como una quemadura de sol, pero no lo es. El proceso que está sufriendo es completamente diferente: la piel está eliminando la radiación. Es por eso que los remedios caseros no serán eficaces, de hecho pueden ser contraproducentes; lo mismo pasa con la crema humectante, para algunas pacientes está indicada y para otras contraindicada. 

Recuerda que lo que le sirve y le hace bien una paciente puede ser perjudicial para otra. Todo tiene un por qué, y si quieres conocerlo, es válido preguntárselo a tu médico, pero no olvides que en ese por qué, el experto es él.

Tampoco olvides que ante cualquier síntoma o anomalía que experimentes, del que no hayas escuchado o no hayas leído aquí, tu médico siempre te escuchará y atenderá para aminorar tu malestar.