Sexualidad en el cáncer de mama

¿Te has dado cuenta de que vivimos bombardeados de imágenes sexuales?

Hombres musculosos y mujeres con grandes atributos físicos aparecen semidesnudos por doquier, enviándonos mensajes incorrectos e irreales sobre lo que es la sexualidad.

La sexualidad humana no se reduce al coito como sucede con otras especies, es un intercambio de prácticas eróticas mediante las que se expresa el deseo por el otro y también el afecto y el amor, manifestándose en besos, abrazos, caricias, etc., a través de los cuales se fortalecen los vínculos de pareja, ya que las relaciones sexuales son privadas e íntimas, privadas porque no se realizan en público, e íntimas porque las personas aprenden a conocer sus cuerpos, aquello que les gusta y lo que no; intercambian ideas, creencias, miedos, sueños, sentimientos por el otro.

La intimidad tiene que ver con la cercanía, es un espacio-tiempo privilegiado que una persona reserva para otras en los que se da y se comparte como ser.

En el cáncer de mama, la sexualidad pasa a segundo plano ya que los efectos de algunos tratamientos acarrean cansancio, vómito y náuseas, desánimo, ansiedad, etc., y psicológicamente la pérdida de una parte del cuerpo es un gran impacto emocional -como ya lo hemos platicando antes-, hay a quienes les trastoca su autoestima, su sentimiento de femineidad y hasta su identidad.

Algunos estudios afirman que la mayoría de mujeres vuelven a tener relaciones sexuales aproximadamente después de dos años de que les fue diagnosticado el cáncer, por el miedo a la reacción que pueda tener su pareja al mostrarse desnudas sin una mama, la cual, es generalmente i-m-a-g-i-n-a-r-i-a. Y ahí está el detalle, en pensar por el otro.

Es comprensible que en un momento de gran vulnerabilidad, si tu pareja te mira, te toca o te besa, y lo hace también donde solía estar tu mama, te enfades y sientas una agresión, pero también puedes sentir lo mismo si no lo hace, y la pareja no lo puede saber, ni adivinar. Tampoco hace falta usar el argumento del sentido común, ya que lo que para una persona es algo correcto o satisfactorio, para otra no lo es.

Los humanos somos seres que interpretamos todo el tiempo, es decir, creemos que la conducta de los otros puede ser explicada por lo que nosotros pensamos que los motiva a actuar de una u otra forma, por ello hay que tener cuidado con la interpretación y contrarrestarla con la comunicación. La idea de que después del cáncer no serás amada y deseada proviene de nuestra imaginación, y según la psicología, estas ideas tienen que ver con lo que uno mismo piensa de sí. ¡Ojo ahí!

Habla con tu pareja sobre cómo te hacen sentir ciertas prácticas, generen sus propias dinámicas, confía en que si ha tomado tu mano durante todo este proceso, es porque eres más que un cuerpo para ella, y pregúntate si tu pareja perdería valor o si la dejarías de querer y desear si se invirtieran los papeles. Si la respuesta es no, entonces, ¿Por qué creer lo mismo hacia ti?