Historias que inspiran

Carmela

Carmela, 34 años
San Cristóbal de las Casas, Chiapas

“Cuando descubrí la bolita busqué atención médica pero me dijeron que tal vez era grasa o retención de leche y me dieron cita para 4 meses después. Entonces me acerqué a una fundación en San Cristóbal en donde me mandaron hacer un ultrasonido y  la doctora de ahí me refirió a un hospital en Chiapas. Luego platicando sobre mi problema en otra fundación en la que atienden a mi hijo una persona me dijo 'No. Tú te vas para FUCAM'.

Me presentaron a una mujer que también era paciente y me platicó sobre la Fundación. Sinceramente yo no quería venir no tenía dinero para el transporte pero me dijeron que lo valía.

El día que llegué a FUCAM todos fueron muy considerados conmigo por venir de lejos. Ese mismo día me pasaron a consulta y me hicieron la biopsia y a los siete días me dieron los resultados. Empecé mi tratamiento con quimioterapia por lo que ahora tengo que estar yendo y viniendo, y por eso mismo muchas veces quise renunciar, porque es mucho desgaste económico, pero al ver que otras pacientes con menos recursos y que vienen de más lejos están luchando y hasta energía tienen para darme ánimos, decidí continuar.

Ahora cada que vengo a mis quimios me quedo en la Casa FUCAM. Estar en aquí es tener la mente positiva y no retroceder sino luchar”.

Chayito
Chiapas

“Mi problema empezó en mi mama izquierda, yo nunca quise ir con los doctores, no me gustaba, la verdad. Viene mi amiga y me dice oye te veo más grande un seno que el otro y yo le dije es normal. No es normal me dijo y también mi patrona, y me dijeron que fuera al doctor pero no fui. Luego fue creciendo lo que tenía pero ni así yo le puse importancia a mi problema. Usé pomadas pero nunca me curaron, un día fui a la clínica pero no me atendieron, me decían que no era grave.

Mis amigas no me dejaron, investigaron y conocieron a otra mujer de Chiapas que les dio un teléfono y entonces mis amigas, lucharon y lucharon para mandarme hasta acá, hasta el hospital FUCAM, donde me quieren mucho.

Gracias a Dios que no fue cáncer lo que tengo y gracias a Dios que mis amigas nunca me dejaron sola, porque yo soy madre soltera y por sacar adelante a mis hijos nunca me atendí.

Yo quiero decirles a otras mujeres que no tengan miedo, no están solas, yo soy de Chiapas y hasta donde llegué.

Ya me dieron de alta y todo de mi cirugía salió perfectamente muy bien, me siento feliz, feliz, me siento nueva, y a seguir adelante como siempre.”

Testimonios


Eduviges, 46 años

Ocotlán, Jalisco

“Yo conocí el Tren de la Salud porque en el periódico salió la noticia de que iba a llegar a mi ciudad. Nos quedamos a dormir una noche antes para alcanzar a pasar a los servicios médicos porque yo ya traía una inquietud porque ya traía un problema en mi mama. Ese día me hicieron mi primera mastografía, el estudio fue rápido pero lo revisaban y lo revisaban con detenimiento y me volvían a pasar y lo volvieron a revisar, ahí me preocupé.

Cuando me dieron la opción de venir a México (a FUCAM) a darme el seguimiento con los especialistas, mucha gente de la comunidad que conocía y que no conocía me apoyó, me juntaron un dinerito para los gastos que pudiera yo tener acá. Pero me vine en el camión con los médicos y FUCAM me apoyó con el hospedaje, me quedé en su albergue.

La vida te cambia la vida 360° porque no es fácil recibir la noticia, pero los médicos y todo el personal te dan aliento y te dicen que estás en el mejor lugar, y luego observas y conoces a más gente que te empieza a platicar sus casos y ves que fueron más graves y que ya van saliendo, y esas palabras te vuelven a la vida.

Me parece muy importante el trabajo que hace el Tren y FUCAM porque como yo, habemos muchas personas de la república que no tenemos dinero para estar haciéndonos chequeos constantes, entonces uno se va por los remedios y piensas ya se me pasará o que no es grave pero como en mi caso si lo fue, entonces por eso esto es maravilloso de FUCAM el Tren de la salud y el gobierno porque pues son tres tronconones que están para salvarnos la vida y no perdemos hasta lo que ni tenemos, porque simplemente una quimioterapia son miles de pesos. Vale la pena checarse, estar uno al pendiente.”

Carmen Trejo, 89 años

Boca del Río, Veracruz

“Yo me realicé mi mastografía en el Dr. Vagón del Tren de la Salud. Yo no pensaba ir, y la verdad nunca le había contado a nadie que tenía una bolita, solo la vi ir creciendo y lo dejé pasar, pero le pedía a Dios que me diera vida suficiente para que mi nieta creciera y se pudiera defender en la vida. Al otro día de que me hice los estudios me dieron mis resultados y me dijeron que necesitaba ir con los especialistas y me preguntaron si quería ir a México a atenderme (a FUCAM), mi hijo y yo decidimos que sí, y el municipio me apoyó con el transporte para ir. Todos en mi calle se alegraron por mí, porque me dieron el apoyo y es que todos me conocen porque yo fui lavandera por 50 años. Una vecina se quedó cuidando a mi nieta para que yo me viniera a atender. Ya estando acá mi hijo me dijo que aunque estuviera lejos íbamos a venir porque es un muy buen hospital. Ahora ya me estoy atendiendo y le pido a Dios que bendiga a todos doctores de FUCAM porque son muy buenos.”

Patricia Matus, 52 años

Puerto Peñasco, Sonora

“Yo me enteré que llegó el Dr. Vagón del Tren de la Salud a Puerto Peñasco por medio de las noticias en Facebook, anunciaron que venía puro especialista y como yo llevaba 2 años sin realizarme mi mastografía aproveché para hacérmela. Después un día me llamaron para decirme que necesitaba ir con el oncólogo y acudí a FUCAM en México, y desde que llegué ha sido para mí una bendición porque todo el personal es muy amable y los doctores son excelentes. Empecé mi tratamiento con quimioterapia y los doctores me explicaron bien en qué consiste y para qué sirve cada cosa, y ya cuando termine después viene mi cirugía. Yo me atengo a lo que digan los médicos porque ellos son los que saben.

Me dio miedo venir a México porque es una ciudad muy grande, pero vine con mi esposo. Muchas mujeres de Puerto Peñasco me preguntaron sorprendidas que por qué me vine a atender hasta la México si podía atenderme en Hermosillo y yo les dije que porque yo era paciente del Dr. Vagón, y entonces me preguntaron que quién era el Dr. Vagón, que ellas también querían ir a los servicios y les dije que hasta el próximo año que regresara. Mucha gente desaprovechó, no le dieron importancia pero a las fiesta si van.

Muchos en Peñasco conocieron mi caso y llegó a la radio, ahí me invitaron a participar en un programa para hablar de mi experiencia en el Dr. Vagón y en FUCAM, y yo acudí para hacerles también un llamado a otras mujeres de que no tengan miedo del cáncer, que se atiendan, que pueden ir a FUCAM.”